3/03/2007

¡POR EL DIA NACIONAL DE LAS FAMILIAS!

Con fecha 6 de febrero el Partido Acción Nacional, agendó un punto de acuerdo, a través de la diputada Martha García Müller, para exhortar a "los titulares del los gobiernos estatales y municipales, para que en sus respectivos ambitos de competencia realicen actos de difusión y actividades para celebrar el Dia Nacional de Familia". Con la convicción de que frente a este tipo de iniciativas, es importante, como feminista y como integrante de un partido como Alternativa, dar a conocer nuestro punto de vista, presenté el siguiente punto de acuerdo:
PROPOSICIÓN CON PUNTO DE ACUERDO POR EL QUE SE SOLICITA AL TITULAR DEL EJECUTIVO FEDERAL EMITA DECRETO POR EL QUE SE DECLARA DÍA NACIONAL DE LAS FAMILIAS EL PRIMER DOMINGO DE MARZO DE CADA AÑO.

Las familias mexicanas son entidades dinámicas que han experimentado vertiginosas transformaciones en su estructura, valores y estilos de vida. Al igual que en el mundo entero, en el nuevo milenio las familias de nuestro país se caracterizan por una diversidad que debe ser visibilizada y tomada en cuenta en el diseño legislativo y de políticas públicas. La consideración de la diversidad familiar permite pensar a las familias en plural y proponer alternativas acordes a la compleja realidad que viven. Se requiere dar protección jurídica y establecer políticas encaminadas a fortalecer y atender integralmente al conjunto de arreglos familiares actuales.

Cada vez con mayor frecuencia conocemos familias monoparentales, en donde una mujer es la jefa de familia y está a cargo de uno, dos o más hijos, por elección propia o porque el compañero se ha marchado. La independencia económica de las mujeres, la posibilidad de regular su facultad reproductiva y la desmitificación sobre la maternidad sin matrimonio de por medio ha generado que esta nueva forma de organización familiar se extienda en toda la sociedad mexicana. Más del 20 por ciento de los hogares mexicanos son encabezados por mujeres y sus familias están siendo amenazadas por el modelo económico vigente y por intereses conservadores que pretenden hacer retroceder las conquistas laborales y sociales de las mujeres.

Una especial consideración merecen las familias, mayoritariamente especialmente las del mundo rural, que han sido afectadas por la migración masiva que ha dejado en la indefensión a quienes se quedan, sin garantías de protección a los hijos, como es la pensión alimenticia, y sin recursos ni oportunidades para que las mujeres accedan a bienes o créditos. “Normalmente, quienes crían solos a sus hijos no lo hacen por egoísmo ni porque lo hayan preferido así, y en las familias monoparentales, los hijos no están descuidados ni carecen de disciplina”, afirma la institución británica Joseph Rowntree Foundation.
Dejar de reconocer que la organización familiar monoparental es una forma de familia tan valiosa como la tradicional, es dejar fuera de los derechos familiares, por ejemplo, a los integrantes de familias en donde hay un jefe de familia varón que por cualquier razón no tiene compañera.

La esperanza de vida en nuestro país aumenta vertiginosamente lo que ha generado que la integración de abuelos a la familia tradicional sea una práctica cada vez más frecuente o bien, que haya familias constituidas por dos o más adultos mayores.
La tendencia mundial a reconocer otras formas de relaciones sociales -además del matrimonio- y el hecho de que vaya ganando terreno el derecho de las personas a decidir sobre su propia vida, ha traído consigo en México, por lo menos en dos entidades del país, el reconocimiento jurídico de otras formas de organización mediante pactos de convivencia, en donde personas del mismo sexo realizan un pacto civil que les otorga derechos y obligaciones. Además de las relaciones familiares civiles y consanguíneas, es necesario avanzar en el reconocimiento y protección de las formas de convivencia permanente cuyo vínculo se establece a través de la amistad, el apoyo mutuo y la solidaridad. Junto con ellos, cada vez es más frecuente que matrimonios heterosexuales decidan prescindir de los hijos toda vez que la maternidad-paternidad no es compatible con sus deseos personales de desarrollo profesional o de pareja, sin dejar de mencionar aquellas parejas que no los tienen porque padecen problemas de infertilidad.

Si la familia es una y única y está compuesta por un varón, una mujer y los hijos que han gestado entre ellos, ¿qué papel ocupan en la sociedad las parejas que por cualesquier razón comparten su vida pero no tienen hijos? También en éstos núcleos sociales el individuo aprende valores, se desarrolla, recibe protección y afecto y se integra a la sociedad.

Es indispensable reconocer que, además de la familia nuclear hay familias emergentes: de madres y padres solteros; parejas del mismo sexo con o sin hijos; reconstituidas vinculadas en segundas uniones con hijos de una u otro; personas que hacen vida en común; de una sola persona; de personas adultas mayores; o de mujeres que cuidan hijos propios o de otras mujeres.

En enero de 2005 el entonces presidente, Vicente Fox Quezada, señaló a la familia como “el motor del cambio y del progreso nacional, el núcleo donde se promueven los valores y se educa a la siguiente generación”. (La Jornada, 14 de enero.) Al respecto, dice mencionó Carlos Monsiváis: “La tesis es un tanto parcial, porque -para empezar- excluye del impulso del cambio y del progreso a las industrias, el comercio, la agricultura y los trabajadores; y de la educación y la transmisión de valores, a la SEP, al sistema de las universidades públicas, al IPN y a toda la enseñanza privada, para no hablar de los medios electrónicos y la Internet” (citar fuente). Este es sólo un ejemplo de cómo centrar en la familia tradicional todos los valores y tradiciones de la sociedad no sólo es un error sino que es un acto de injusticia para con todos las demás instituciones que, en conjunto, dotan a las sociedades y sus individuos de los elementos que requieren para su óptimo desarrollo.

En Alternativa estamos convencidos y convencidas de que el valor de las familias debe considerarse en su exacta medida; que es necesario dotarlas de los instrumentos necesarios de protección a sus derechos y de las garantías para su ejercicio pleno, de que fortalecer a las familias como organización social es un paso necesario para el mejor desarrollo de las personas; todo lo cual no será posible hasta en tanto transitemos hacia el reconocimiento de que la familia tradicional compuesta por padre, madre e hijos, es sólo una forma entre muchas otras, de organización familiar.

El 2 marzo del 2006, el Presidente Vicente Fox Quezada emitió el Decreto por el que se declara Día Nacional de la Familia el primer domingo de marzo de cada año. En concordancia con las consideraciones vertidas hasta este momento y toda vez que es necesario fortalecer siempre todas las acciones que favorezcan el reconocimiento de derechos a favor de las personas, ponemos a la consideración de esta soberanía solicitar del al Ejecutivo Federal emita Decreto por el que se declara Día Nacional de las Familias el primer domingo de marzo de cada año, con lo cual quedarán incluidas en una celebración tan importante todas las formas de organización familiar que constituyen la sociedad mexicana.

Por lo anteriormente expuesto, presento a esta soberanía el siguiente Punto de Acuerdo:

PRIMERO. Se solicita al titular del Ejecutivo Federal que, en cumplimiento a sus atribuciones y con base en sus facultades constitucionales, emita Decreto por el que se declara Día nacional de las Familias el primer domingo de marzo de cada año.

Palacio Legislativo de San Lázaro, 1 de marzo de 2007

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